miércoles, 23 de noviembre de 2011

Come, reza, ama.

Todo empieza cuando el objeto de tu afecto te inyecta una fuerte y alucinógena dosis de algo que nunca te has atrevido siquiera a admitir que querías; un emotivo chute de amor y emoción descontrolados.
Pronto empiezas a ansiar esa atención con el mono de una yonkie. Cuando te la deniegan enfermas, enloqueces, por no hablar del resentimiento que sientes hacia el camello que te engancho y que ahora se niega a pasarte tu droga...

¡Maldita sea, antes te lo regalaba sin pedírselo!

Lo siguiente eres tú en los huesos en una esquina con la única certeza de que venderías tu alma para poderlo probar una vez más

En fin, mírate bien, eres una calamidad, no puedes ni reconocerte con tus propios ojos y has llegado al destino final de tu encaprichamiento, la total y despiadada infravaloración de ti misma

No hay comentarios:

Publicar un comentario